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Artíclo

Desarrollo psicomotor en el primer año de vida

En el primer año de vida del niño se produce una maduración cerebral espectacular, caracterizada por la adquisición rápida y constante de toda una serie de habilidades motrices, cognitivas y de interacción, interdependientes las unas de las otras. 

Conocer y saber reconocer mes a mes las habilidades que el bebé debe poseer durante su primer año resulta primordial para poder identificar posibles anomalías del sistema nervioso central que se conviertan posteriormente en secuelas funcionales. El Test de Evaluación Funcional del Desarrollo de Munich nos permite en INEAVA detectar de forma precisa dicho riesgo neuromotor.

Esta batería está fuertemente implantada en Alemania y en países de América Latina, donde existe una especial concienciación institucional hacia la identificación y atención temprana, desde una perspectiva verdaderamente preventiva.

Así, a través de una detección muy precoz, podemos objetivar desde las primeras horas de vida hasta antes de los 7 meses, numerosas sutilidades disfuncionales en el bebé, atendiendo a toda una serie de áreas específicas: su habilidad en prono (gateo), su habilidad en supino (sedestación), marcha, prensión, percepción (cognición), así como el habla (expresión y comprensión) y la interacción.

Además de conocer la interrelación cronológica y funcional con la que suelen aparecer los diferentes hitos de estas áreas, resulta igualmente importante analizar y comprender las repercusiones funcionales que éstas conllevan.

Algunos ejemplos: 
1) En el recién nacido: mantener siempre una posición lateral de la cabeza sin preferencia por un lado u otro. En el primer mes: en posición supina, mantener la cabeza en línea media 10’’. 
Una alteración en estos dos hitos son indicativos de probables dificultades en el futuropara cruzar la línea media (y sus consecuencias) si no se interviene de forma precoz.

2) La emisión de sonidos labiales (m-m-m) va casi siempre asociada cronológicamente a la habilidad para coordinar ambas manos, y éstas con la boca. Una disociación entre ambos hitos debe llamarnos la atención.

3) Mantener el pulgar incluído y las manos predominantemente cerradas, añadido a patrones asimétricos y rotaciones internas en extremidades, aunque sean sutiles, pueden ser signos de alto riesgo para desarrollar una alteración neuromotriz grave, si no se interviene a tiempo. 


El Test Funcional de Munich y su marco de razonamiento clínico representa una herramienta de detección temprana muy útil y fiable, por lo que los profesionales de la Unidad de Neurodesarrollo infantil de INEAVA nos hemos acreditado para poder incluirla en nuestros protocolos
 

Autores:

Pilar Casales. Fisioterapeuta de INEAVA

Hugo Esteban Monge: Terapeuta ocupacional de INEAVA

Publicado por Pilar Casales

Fisioterapeuta INEAVA especializada en neurorehabilitación infantil y adultos.

mail de contacto:pilarcasales@ineava.es